Somos constructores de legados, arquitectos de pasión. Mejoramos estándares sentimentales y perfeccionamos carismas. Somos actores continuos, creando comedias y dramas de nuestras vivencias. Transformando lo bueno en lo malo y viceversa. Confundiendo catarsis con inspiración, avanzamos de a muy poco por un camino inestable. Tan inestable como atractivo.
Sin darnos cuenta confundimos sabiduría con experiencia y catalogamos de ignorantes a aquellos que no cuentan con la posibilidad de experimentar. Nos volvemos defensores de pensamientos propios y desvalorizamos aquellos que no coinciden con la justificación de nuestros errores.
Somos humanos creadores y destructores de sueños y utopías. Buscadores de placer y descontrol. Somos humanos y las equivocaciones son nuestro componente primordial… Justificadoras y acusantes de actitudes poco tácticas. Hundimos a aquel que nos estorbe y glorificamos al que nos alcahuetea.
Nos convierte alguien cualquiera en un rey o en un lacayo. Nos dejamos convertir en lo que mejor justifique nuestra realidad. Nos convertimos nosotros mismos en lo que menos o en lo que mas queremos. Y el problema de transformarnos en lo que nosotros mismos queremos es que a veces no sabemos lo que queremos.
A veces el mejor día tiene la particularidad de transformarse en el peor y es ahí cuando lo notamos, no cuando el peor se transforma en el mejor ya que simplemente nos acostumbramos a juzgar a ser portadores de negativismo.
Somos vulnerables y fuertes al mismo tiempo y en distintos momentos y/o oportunidades nos consideramos incapaces de tales actitudes. Nos hundimos en lagrimas o nos conformamos con brillar sin que nadie note nuestro brillo. Y es ahí donde nuestra mente conquista lo inconquistable y se cree capaz de todo.
Como es que un órgano regula nuestros sentimientos y no lo podemos controlar cuando no es un órgano involuntario?
Las decisiones, los errores, loas desventuras, las aventuras, los amores, las traiciones, los engaños y desengaños, todo mal de amores, toda decepción, todo dolor del alma, dolor de cabeza, dolor muscular… Todo mal y todo bien hacen de nosotros lo que somos y eso es razón para enorgullecerse.
Somos sacos de sentimientos. Somos testigos de historia. Portadores de cultura. Inmigrantes del amor. Somos leyenda en nuestras decisiones y nos transformamos en cenizas si no vemos mas el sol. Somos todo eso y no somos capaces de amar sin lastimar. Somos todo eso y somos capaces de herir, de desvalorizar, de marginar, de criticar.
Somos un arma: la cual seguramente se creo con para el bien y se terminó usando para el mal. ¿Que podemos crear únicamente para bien si ya estamos acostumbrados a terminar destruyendo lo que nos mantiene vivos?
Nos tiene vivos el amor. Aquel amor que emplean alguno para salvar nuestro mundo, para no seguir destruyéndolo. Aquel amor que nos hace sufrir pero nos hace crecer. Aquel amor que nos regala sonrisas día a día. Aquel amor que esperamos. Aquel amor que dimos algún día. Aquel amor y otros es el que nos mantienen vivos y por eso creo que vale la pena vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario